domingo, 5 de octubre de 2014

La Cámara oscura 
La cámara oscura es un instrumento óptico capaz de “dibujar” con la luz, sobre un papel, no sólo los diferentes valores del claroscuro de un cuerpo iluminado, sino también los diferentes matices de color.
A finales del siglo X ya se tenía conocimiento del fenómeno de la cámara oscura, al haber sido descrito perfectamente por la ciencia árabe y más concretamente por Abu Ali ibn al-Hasan, conocido en Occidente como Alhazen (965-1038), quien aplicó el principio de la cámara oscura para explicar la formación de la imagen visual en el ojo.
Durante la Edad Media, Roger Bacon continuó con los estudios de Alhazen en relación a la reflexión y refracción de la luz y, aunque conocía la existencia de la cámara oscura, no llegó a describir ninguna.
En el Renacimiento, fue Leonardo Da Vinci quien impulsó el desarrollo de la cámara oscura, utilizándola para profundizar en el funcionamiento de la visión, el comportamiento de la luz y las leyes de la perspectiva geométrica, todo ello relacionado con las prácticas de la pintura. Leonardo sentía una gran curiosidad y fascinación por el fenómeno de la cámara oscura, que permitía “hacer pasar por un pequeño orificio los rayos de luz sin confundirse unos con otros”.
Sobre el papel de Leonardo en la cámara oscura, se puede concluir que él fue el primero en añadir una lente al orificio por donde entra la luz, con el fin de obtener imágenes más nítidas.
En el siglo XVII, Robert Hooke (1653-1703) construyó cámaras oscuras intentando reproducir la forma curva de la retina con pantallas cóncavas de proyección en el fondo de la cámara. La intención era demostrar el mecanismo de la visión humana. Construyó también diversos modelos de cámaras oscuras portátiles que se utilizarían para realizar ilustraciones de guías de viajes de la época y para topografía.
En 1685, Zahn publica una obra donde recoge estos tipos de cámaras oscuras y explica el modelo que permaneció invariable hasta la invención de la fotografía en el siglo XIX. En este modelo, un espejo inclinado refleja la imagen proyectándola sobre un papel colocado sobre el cristal situado en la parte superior de la cámara. La lente está situada en el extremo de un tubo que se desliza dentro de otro para poder enfocar a diferentes distancias.
Aunque no existen testimonios contundentes acreditando la utilización sistemática de la cámara oscura por los grandes artistas, su uso por viajeros y dibujantes está perfectamente documentado a los largo de todo el siglo XVIII y XIX hasta la aparición de la fotografía.
La construcción de cámaras oscuras se generalizó en el siglo XIX y fueron la aportación tecnológica inmediata para la invención de la fotografía. De hecho, se sabe que el inventor de la fotografía, Nicéphore  (1765-1833), había comprado en 1826 una cámara oscura con lente de menisco en la óptica que los ingenieros Chevalier tenían en Paris.
Como un dato importante de la continuidad entre la cámara oscura y la fotografía, la histórica y tradicional asociación entre Niepce y Daguerre, inventor del daguerrotipo (una cámara oscura de caja utilizada para realizar dibujos fotográficos), se hace posible gracias a que este último era cliente y contertuliano habitual de los ópticos Chevalier, famosos como constructores de lentes y cámaras oscuras. Fueron ellos los que pusieron en contacto a ambos.
Niepce fue el primero en conseguir “fijar una imagen”.



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