Almuerzo sobre la hierba
En 1863,
Manet sorprendió al público francés al exponer su Déjeuner sur l'Herbe
(«Almuerzo sobre la hierba»). La idea del cuadro se le ocurrió durante una
excursión a Argenteuil, a orillas del Sena.2 No es una pintura realista en el
sentido social o político del término propio de un Daumier, sino que es una
afirmación a favor de la libertad individual del artista. El escándalo que
causaba una mujer desnuda desayunando despreocupadamente con dos hombres
completamente vestidos, lo que ofendía a la moralidad de la época, se acentuaba
por el hecho de que las figuras eran reconocibles.
El cuadro
representa un almuerzo en un bosque, cerca de Argenteuil, donde discurre el
Sena. La mujer desnuda, la modelo de Manet, Victorine Meurent, cuyo cuerpo está
crudamente iluminado, mira directamente al espectador. Está sentada sobre una
tela azul, probablemente una parte de las ropas que se ha quitado. Los dos
hombres son el hermano de Manet, Gustave y su futuro cuñado, el escultor
holandés Ferdinand Leenhoff. Están vestidos como dandis. Los hombres parecen
estar ocupados conversando, ignorando a la mujer. En frente de ellos, se
muestran las ropas de la mujer, una cesta de frutas, y un pan redondo, como en
un bodegón. En el fondo, una mujer ligeramente vestida vadea una corriente.
Demasiado grande en comparación con las figuras del primer plano, ella parece
flotar. La desproporción entre la mujer del fondo y la barca a la derecha se
consideraba una impericia de parte del pintor: en realidad, los mórbidos
contrastes cromáticos y la utilización de la perspectiva aérea en clave moderna
inscriben esta obra entre las obras maestras del siglo XIX.
El estilo de
la pintura rompe con las tradiciones académicas de la época. Manet usó una luz
cruda, «fotográfica» que elimina los tonos medios. Se considera un cuadro
«preimpresionista» por usar un motivo del entorno inmediato del artista.2 La
hechura es conscientemente clásica.2 Sin embargo, no intentó ocultar las
pinceladas: de hecho, la pintura parece inacabada en algunas partes de la
escena. El desnudo está muy lejos de las figuras suaves e impecables de Cabanel
o Ingres.
A pesar de su
tema mundano, Manet deliberadamente eligió un formato de lienzo grande,
normalmente reservado para los grandes temas.

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