El golfo de Marsella
visto desde el Estanque
Este paisaje aclara de
modo definitivo la distancia que separaba a Cézanne de los impresionistas. Es
difícil imaginar una vista de la Costa Azul menos seductora, con una anónima
aldea dominada por una chimenea que parece desentonar ante un mar liso,
compacto e inmóvil. Aunque las luces y los colores pertenecen al reportorio
impresionista, Cézanne había tomado ya otro camino.

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