La gare Saint-Lazare [La estación Saint-Lazare]
Monet acababa de dejar Argenteuil para instalarse en
París. Tras varios años pintando en el campo, se interesa en los paisajes
urbanos. En el momento en que los críticos Duranty y Zola incitan a los
artistas a pintar su época, Monet busca diversificar su inspiración y quiere
ser considerado, al igual que Manet, Degas y Caillebotte, como un pintor de la
vida moderna.
En 1877, cuando se muda al barrio de la Nouvelle Athènes,
Claude Monet solicita la autorización de trabajar en la estación Saint-Lazare,
que marca uno de los límites. En efecto, era el lugar ideal para quien buscara
los efectos cambiantes de la luminosidad, la movilidad del tema, las nubes de
vapor y un motivo radicalmente moderno. Sigue luego una serie de pinturas con
puntos de vista diferentes, por ejemplo, vistas del amplio vestíbulo. A pesar
de la geometría aparente de la arquitectura metálica, aquí prevalecen los
efectos coloreados y luminosos más que la descripción detallada de las máquinas
o de los viajeros. Algunas zonas, verdaderos trozos de pintura pura, conducen a
una visión casi abstracta. Este lienzo fue muy apreciado por otro pintor de la
vida moderna, Gustave Caillebotte, cuya ejecución solía oponerse a la de Monet.

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