La montaña de Sainte-Victorie
A partir de los años ochenta, Cézanne seleccionó
cuidadosamente los motivos y se concentró en algunos temas que analizó
repetidamente con un procedimiento similar utilizador por Turner con el monte
Rigi o con los experimientos realizados por Monet con la fachada de la catedral
de Ruán o los acantilados de Normandía.
La forma de la montaña, redondeada y mazisa que se veía
desde el estudio de Cézanne fue una imagen que gravitó sobre la actividad
madura del pintor, que la retrató incansablemente siempre a partir de una
mirada diferente.
Estos trabajos revelan el paulatino abandono del
impresionismo y de una representación realista, en favor de una composición
disgregrada pero calculaa que llegará a reducir el paisaje a un pretexto para
el estudio de la composición.
Las formas tienden a simplificarse en los esquemas
geométricos, aunque el gusto por la luz natural sigue siendo relevante

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